Hacerse respetar

FUTUROS IMPERFECTOS

Hacerse respetar
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Rousseau, tan francés como Macron, escribió hace tres siglos que siempre es más valioso tener el respeto que la admi­ración de las personas. Pero, a pesar de que monsieur le Président lo intentó –y quiere volverlo a intentar mañana–, no ha conseguido unir Europa en la cumbre sobre Ucrania. Ayer se desayunó con su croissant matutino en el palacio del Elíseo leyendo como Le Monde titulaba en su portada “Trump y Putin llevan la iniciativa, Europa permanece dividida”. Al menos a Emmanuel Macron hay que reconocerle el intento de haber sentado alrededor de una mesa a unos cuantos líderes europeos, pero al final del encuentro fueron incapaces de firmar un triste comunicado.

El presidente francés Emmanuel Macron tras la foto de familia de la cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en su encuentro en el Palacio de Versalles (París)

El presidente Macron tras la foto de familia de la cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE en Versalles 

EFE/Chema Moya

La UE no sabe hacerse respetar. La cumbre de París no permitió dar una respuesta conjunta al desafío de EE.UU. y Rusia para alcanzar la paz en Ucrania sin tenerlos en cuenta, y repartirse tierras raras (Trump) y territorios (Putin). Trump ni se pone al teléfono a sus aliados, mientras juega al golf en Mar-a-Lago (Florida), donde pasa casi más tiempo que en la Casa Blanca. En beneficio del sheriff hay que decir que no soporta las guerras, porque le dificultan los negocios. Así que hemos pasado de la geopolítica al geobusiness. Y en Gaza piensa construir un resort; en Ucrania, un complejo minero, y en Groenlandia, ambas cosas. No digo que lo acabe haciendo, pero lo sueña.

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El problema es Europa, donde Vance anima a la extrema derecha a seguir creciendo, cuando en el Europarlamento los tres grupos ultras (conservadores-reformistas, patriotas y soberanistas) suman un solo diputado menos que la primera fuerza, el PPE. Es imprescindible que la UE se haga respetar, que no acepte ser humillada y que sea capaz de tomar medidas disruptivas. El mundo funciona gracias al respeto mutuo, basado en la reciprocidad y en el reconocimiento del otro. Un filósofo como Kant escribió que es imprescindible enseñar a los niños a temprana edad el respeto y la consideración hacia los demás. La UE como tal tiene ya 32 años, tiempo suficiente para haber interiorizado que no puede ser maltratada ni por un sheriff ni por un zar. Entre los valores de la Unión está hacerse respetar y no aceptar humillaciones de nadie.

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